DESEMPEÑO DE LOS ESTADOS

DESEMPEÑO DE LOS ESTADOS

Por: Janyne Gomes, Tradución: Rosa Daniela Diaz Guerrero

En los posts anteriores, hablamos un poco sobre el proceso de creación del Tratado de Derechos Humanos y Empresas, así como el poder de las empresas transnacionales y su influencia en los Principios Orientadores y Normas. Hoy en día, la serie de la semana va a hablar un poco sobre el desempeño de los Estados en la negociación del Tratado – Cuál es el papel de los países en las reuniones para discutir la implementación del mismo.

Como hemos visto, las empresas transnacionales, principalmente a partir del proceso de globalización, comenzaron q tornarse entidades más poderosas que los Estados, ocupando paulatinamente su espacio en las negociaciones relacionadas con el Derecho Internacional y permitiendo un grado de control e influencia sobre los países, disminuyendo la soberanía del estado. En este sentido, los Principios Orientadores de Ruggie, con características voluntaristas que no imponen ninguna obligación vinculante a las grandes empresas, han traído poco progreso en la protección internacional de los Derechos Humanos.

Para entender el desempeño de los Estados, debemos primero entender el papel que ocupan en la negociación del mismo: a pesar de las grandes empresas estar cada vez más influyente en las negociaciones, todavía son los
países que conducen el proceso por el Derecho Internacional, no se hace nada sin aprobación por los Estados.

El Estado que tuvo más protagonismo en el inicio de las discusiones sobre el Tratado fue el Ecuador. El país fue el articulador, con otros países del Sur Global, la discusión sobre la insuficiencia de los Principios Orientadores y
la necesidad de instrumento internacional jurídicamente vinculante en derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos de Ecuador en 2013, que culminó con el “Call for an international legally binding instrument on human
rights, transnational corporations and other business enterprises” (en traducción libre: (Solicitud de un instrumento internacional legalmente vinculante sobre los  derechos humanos, las corporaciones transnacionales y otras empresas de comercio). A partir de esta llamada, Ecuador se convirtió en el país responsable de la creación y modificación del borrador que ha sido discutido en las sesiones sobre el Tratado.

Los países que tienen más opiniones contrarias al Tratado suelen ser los que son sedes de las grandes transnacionales. Estados Unidos, Rusia y Reino Unido, por ejemplo, no podrían ser «seducidos»; por la idea de un solo Tratado, ya que sus grandes empresas estarían sujetas a normas vinculantes del mismo. Estados Unidos ni en la discusión del Tratado participan más, dejando claro que no ratificarán el mismo. Sin embargo, incluso sin la aprobación de esos Estados, la creación del Tratado todavía puede ser significativo en el contexto de los países en desarrollo, donde la mayor parte de estas transnacionales operan por medio de filiales. En otras palabras, con la creación de las normas vinculantes, las grandes empresas estarían obligadas a cumplir con las reglas en los países que firmaron el Tratado.

Otro factor determinante para entender el papel de los Estados en esta negociación es entender que el contexto interno y la política del país determinan cómo va a ser su desempeño en el ámbito internacional. Fue este
segundo factor que hizo que Ecuador perdiera un poco de destaque en la discusión que es líder, ya que la política del país ha sido objeto de varios cambios internos en los últimos años. Otro claro ejemplo de esta situación es
Brasil, que, a pesar de haber sido un país con una diplomacia internacionalmente reconocida en defensa de los Derechos Humanos, con el auge de la derecha en el país y el Gobierno de Jair Bolsonaro terminó perceptiblemente retrocediendo en la apertura que dio a nuevas propuestas en diversas discusiones internacionales, incluida la negociación del Tratado.

El Tratado necesita ser capaz de atraer a un número importante de Estados y una redacción y contenido que de hecho priorice la defensa de los Derechos Humanos sobre la lógica empresarial adoptada hasta entonces para
que su implementación marque una diferencia real en la práctica. Es por esto que todas las sesiones y discusiones se vuelven necesaria en el ámbito de su negociación, para que se consiga presionar el mayor número de Estados a
adoptar una postura y voto en un texto que cumpla con las demandas de las poblaciones que están afectados por violaciones de las empresas. Además, las sesiones también contaron con la participación de la Sociedad Civil (ONG’s,
organizaciones como la Campaña Global “Stop corporate impunity”, entre otras), que es un factor no común y de gran progreso en el ámbito internacional, a pesar del diálogo con la comunidad influenciar poco en la determinación de medidas para el Tratad. Hablaremos más sobre la participación de la Sociedad Civil y lo que ella defiende por el Tratado en el próximo post!

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